En este contexto desafiante, las aerolíneas obtuvieron, no obstante, un beneficio neto récord de 39.500 millones de dólares. En cuanto a los márgenes netos, el panorama no es muy alentador. Con un 3,9 % previsto para 2026, la industria aérea sigue siendo una de las industrias con menor margen, sin haber registrado nunca un beneficio neto superior al 5 %. En términos de pasajeros y dólares estadounidenses, el beneficio neto previsto para la industria equivale solamente a 7,90 dólares.
En 2026, abundan los riesgos, sus posibles consecuencias y el impacto que puedan tener en las aerolíneas. Entre las áreas que se perfilan como particularmente importantes para el presente año debemos mencionar la fragmentación de Políticas cuyo ejemplo más visible se da en el comercio internacional e instituciones internacionales como la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI). Diferentes marcos compiten ahora para determinar cómo abordar las emisiones de CO₂ del transporte aéreo. Las políticas fiscales fragmentadas introducen graves distorsiones competitivas que se extienden a toda la red global, aunque la política parezca tener un enfoque local.
En segundo lugar encontramos las interrupciones en la cadena de suministro. Existe una acumulación persistente y récord de pedidos de aeronaves donde solo se prevé que el desajuste entre las necesidades de las aerolíneas y la producción se resuelva antes de 2031-2034. Esto limita negativamente el crecimiento de la industria, pero protege la rentabilidad, ya que los factores de ocupación de las aeronaves alcanzan el nivel más alto en la historia de la aviación.
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Interrupciones como las condiciones climáticas extremas y las fluctuaciones en los precios de las materias primas pueden afectar la infraestructura, el comercio mundial y los flujos de inversión. Una transición energética exitosa para las aerolíneas que buscan cero emisiones netas de carbono para 2050 requiere políticas estables y una financiación fiable.
Las ciberamenazas están creciendo tanto en frecuencia como en importancia. También se observa una convergencia de riesgos y vulnerabilidades: la inteligencia artificial (IA) mejora las capacidades de los atacantes, la inestabilidad geopolítica proporciona un terreno fértil y la dependencia digital expone las cadenas de suministro y las organizaciones a mayores riesgos.
También el valor externo del dólar estadounidense es importante para la economía global debido a su participación dominante en los pagos transfronterizos. A muy largo plazo, el dólar estadounidense será una moneda con tendencia a la depreciación. Un dólar estadounidense más débil tiende a beneficiar a todos los países que no tienen su base en el dólar estadounidense, quienes pagarán menos en moneda local por su deuda y comercio denominados en dólares. Esto es, por supuesto, importante para el transporte aéreo, donde más del 50% de la base de costos se factura en dólares estadounidenses.
El riesgo de una desaceleración económica severa en 2026 parece limitado. Sin embargo, este no es un entorno particularmente favorable para el crecimiento y es improbable que el crecimiento del PIB mundial se acelere. En un contexto de flexibilidad política limitada, es difícil encontrar estrategias eficaces para el crecimiento y el bienestar. Sin embargo, el transporte aéreo ofrece una estrategia de crecimiento excepcionalmente prometedora que puede impulsar y generar múltiples beneficios. La industria aérea sustenta 87 millones de empleos y el 4% del PIB mundial. El transporte aéreo no se trata solo de volar, sino de impulsar el progreso.


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