En esta primera etapa el aeropuerto incorporó una manga de embarque y desembarque y un nuevo punto de control (PIR). El diseño del edificio, aseguraron desde la empresa, priorizó la accesibilidad mediante la instalación de ascensores, escaleras mecánicas, solados podotáctiles y sanitarios adaptados para garantizar el uso de las instalaciones sin barreras. En la segunda etapa en curso se incluirá una nueva área de arribos, reformas en preembarque y oficinas aeroportuarias para alcanzar 4.540 m², con una inversión total de 34,2 millones de dólares. 

Las obras se realizan en la terminal antigua que fue parcialmente demolida y una vez concluidas el aeropuerto podrá gestionar hasta dos operaciones simultáneas y estará preparado para incorporar vuelos internacionales regulares en el futuro.

Entre enero y noviembre de 2025 movilizó 83.000 pasajeros (8% menos que en 2024) y quedó 29º entre los aeropuertos argentinos; actualmente recibe 7 vuelos semanales desde Aeroparque Jorge Newbery y 2 desde Ezeiza.

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Aeropuertos Argentina indicó que las obras se ejecutan en conjunto con el Gobierno Nacional, a través del Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos (ORSNA) y la Secretaría de Transporte de la Nación.