Las interrupciones en los viajes aéreos, la disminución de la confianza de los viajeros y la reducción de la conectividad regional están afectando la demanda en todo el ecosistema turístico y tienen implicaciones globales inmediatas, que afectan a aeropuertos y operaciones de vuelo, así como a hoteles, empresas de alquiler de coches y líneas de cruceros. Cualquier interrupción en los flujos de viaje se traduce rápidamente en un impacto económico sustancial en todo el ecosistema turístico. 

Oriente Medio representa aproximadamente el 5% de las llegadas internacionales globales y el 14% del tráfico de tránsito internacional global. Los principales centros de aviación regionales, como Dubái, Abu Dabi, Doha y Baréin, que en conjunto suelen gestionar alrededor de 526.000 pasajeros al día, sufren cierres e interrupciones operativas a medida que se intensifica el conflicto. 

Pese a la situación actual, el WTTC señala que los viajes y el turismo siguen siendo uno de los sectores más resilientes de la economía mundial. Si los gobiernos y el sector actúan eficientemente para restablecer la confianza de los viajeros l demanda turística podría restablecerse en dos meses.

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“Una comunicación clara, una sólida coordinación entre los sectores público y privado, y medidas que refuercen la seguridad y la estabilidad podrían ser  fundamentales para recuperar la confianza de los viajeros y apoyar la recuperación del sector”, una vez finalizado el conflicto, señalan desde el WTTC.