Entre los motivos de esta decisión, que pone fin a 34 años de presencia en la isla, se mencionan el endurecimiento de las medidas y sanciones de Estados Unidos; la inestabilidad operativa y dificultades de carácter legal, económico y financiero que hacen inviable la gestión, además de la escasez de recursos y la caída general de la demanda turística en el país.

Esta decisión completa el proceso iniciado el pasado 3 de junio que marcó la retirada inmediata de gestión y uso de marca en 15 establecimientos iniciales e incluye ahora el cese definitivo en todos sus establecimientos en el país. Meliá detallará el alcance concreto de esta decisión en coincidencia con la presentación de sus resultados del primer semestre del ejercicio 2026 en tanto ejecuta los trámites que garanticen una transición ordenada que minimice el impacto del cese de actividad  implementando protocolos de comunicación transparente con colaboradores, proveedores. 

En 1990 Meliá fue la primera gran cadena hotelera internacional que se instaló en el país y se convirtió en uno de los emblemas de la apertura al capital extranjero con la que el Gobierno cubano buscó desarrollar el turismo y captar divisas en el marco del modelo turístico de la isla. Meliá no era propietaria de la mayoría de los establecimientos, sino que aportaba sus marcas y se encargaba de su gestión y comercialización mediante acuerdos con empresas estatales cubanas. 

Para leer las principales noticias turísticas de la semana, suscribite a nuestro newsletter de los viernes.

Del mismo modo, Iberostar anunció que deja Cuba. La compañía abrió su primer hotel en 1993, llegó a gestionar 20 establecimientos de 4 y 5 estrellas y su retiro representa el final de una relación empresarial de más de tres décadas que había sobrevivido a sucesivas crisis económicas, al endurecimiento y la relajación de las relaciones con Estados Unidos y, finalmente, al desplome de la actividad turística posterior a la pandemia. A estas dos grandes cadenas con histórica presencia en Cuba se suman Barceló, que contaba con dos hoteles y la canadiense Blue Diamond con quince hoteles.

El cese de operaciones de estas marcas hoteleras agrava la crisis de una industria que durante décadas actuó como uno de los principales salvavidas de la economía cubana. El turismo aportaba divisas esenciales para un país altamente dependiente de las importaciones y generaba actividad en restaurantes, transportes, comercios y servicios privados vinculados a los visitantes. También Visa y Mastercard interrumpieron determinadas operaciones en la isla, lo que limita la posibilidad de efectuar pagos con tarjetas internacionales y añade una nueva dificultad tanto para los pocos visitantes como para los negocios turísticos.