Los tradicionales paseos en carruajes tirados por caballos de Nueva York podrían dejar de formar parte de la oferta turística de la ciudad a partir de 2028, tras la aprobación de un proyecto de ley por parte del Consejo Municipal.

La iniciativa, conocida como Ley Ryder (Ryder’s Law), busca poner fin de manera gradual a una actividad que forma parte de la historia turística neoyorquina desde mediados del siglo XIX.

La propuesta legislativa se remonta a 2007 y, desde entonces, se presentaron diferentes versiones que no lograron avanzar. El proyecto aprobado ahora deberá pasar al despacho del alcalde, aunque obtuvo una mayoría suficiente para superar un eventual veto.

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De completarse el proceso legislativo, la actividad deberá desaparecer antes del 1 de junio de 2028.

Bienestar animal y seguridad pública

Los impulsores de la medida consideran que los carruajes tirados por caballos ya no resultan adecuados para las condiciones actuales de circulación y actividad turística de Nueva York.

Desde el Ayuntamiento señalaron que la aprobación del proyecto responde a preocupaciones relacionadas con el bienestar animal, la seguridad pública y la protección de los trabajadores.

Los defensores de la prohibición sostienen que mantener caballos tirando de carruajes de aproximadamente 450 kilos en zonas de elevada circulación representa un riesgo tanto para los animales como para las personas.

Asimismo, los promotores de la iniciativa afirman que el 80% de los neoyorquinos está a favor de poner fin a esta actividad.

Transición para los trabajadores del sector

El proyecto también contempla medidas destinadas a los trabajadores que actualmente dependen de los paseos en carruaje.

La ciudad deberá desarrollar un plan de transición laboral durante los próximos dos años, que incluya asistencia para la búsqueda de nuevas oportunidades de empleo.

Sin embargo, la iniciativa enfrenta la oposición de representantes del sector, quienes cuestionan la legalidad de prohibir una actividad que actualmente opera bajo regulación municipal.

Según datos proporcionados por el sindicato, la industria cuenta con aproximadamente 180 caballos, 150 cocheros en actividad y 68 licencias para carruajes.

La eventual eliminación de este servicio supondría un cambio en una de las experiencias turísticas tradicionales de Nueva York, especialmente vinculada con los recorridos por Central Park y sus alrededores.