En el Parque Nacional de Fuji-Hakone-Izu al oeste de Tokio, un destino montañoso conocido por sus centros turísticos con termas y  vistas del icónico monte volcánico Fuji, un nuevo hotel lidera esta tendencia de silencio absoluto. En esta propiedad está prohibido hablar en las zonas comunes y el uso de cualquier dispositivo que emita sonido está estrictamente controlado por inhibidores de frecuencia. 

La propuesta responde a la necesidad de la población urbana de escapar de la contaminación acústica. El diseño arquitectónico del hotel utiliza materiales de absorción fónica de última tecnología, creando burbujas de quietud donde el único sonido audible es el de la naturaleza circundante. 

La comunicación huéspedes/personal del hotel se realiza con un sistema de gestos sutiles y el uso de dispositivos visuales discretos. El silencio no se percibe como una falta de comunicación, sino como un servicio de lujo mental que permite reducir los niveles de estrés. Las actividades programadas incluyen caminatas meditativas, baños de bosque y cenas en penumbra donde se potencia el sentido del gusto al eliminar las distracciones auditivas.

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Esta tendencia ha llevado a otras propiedades hoteleras del Japón  a establecer áreas de silencio en sus establecimientos urbanos como una propuesta diferenciada de hospitalidad para la sociedad contemporánea. Para los viajeros de negocios estos espacios ofrecen la oportunidad de analizar situaciones complejas sin distracciones digitales tan frecuentes en el mundo actual y permiten que las ideas pueden fluir sin el bombardeo constante de notificaciones.

A pesar de la austeridad sonora, el hotel de Hakone ofrece un confort de cinco estrellas, centrado en la calidad de los textiles y la iluminación circadiana. Esta tendencia refleja un cambio profundo en los valores del viajero de 2026, que busca experiencias que sanen tanto el cuerpo como la mente.

Como tendencia de lujo y bienestar y en respuesta a la contaminación acústica, algunos hoteles japoneses ya adoptan esta tendencia de silencio y calma absoluta como valor fundamental ofrecido a sus huéspedes.

En el Parque Nacional de Fuji-Hakone-Izu al oeste de Tokio, un destino montañoso conocido por sus centros turísticos con termas y  vistas del icónico monte volcánico Fuji, un nuevo hotel lidera esta tendencia de silencio absoluto. En esta propiedad está prohibido hablar en las zonas comunes y el uso de cualquier dispositivo que emita sonido está estrictamente controlado por inhibidores de frecuencia. 

La propuesta responde a la necesidad de la población urbana de escapar de la contaminación acústica. El diseño arquitectónico del hotel utiliza materiales de absorción fónica de última tecnología, creando burbujas de quietud donde el único sonido audible es el de la naturaleza circundante. 

La comunicación huéspedes/personal del hotel se realiza con un sistema de gestos sutiles y el uso de dispositivos visuales discretos. El silencio no se percibe como una falta de comunicación, sino como un servicio de lujo mental que permite reducir los niveles de estrés. Las actividades programadas incluyen caminatas meditativas, baños de bosque y cenas en penumbra donde se potencia el sentido del gusto al eliminar las distracciones auditivas.

Esta tendencia ha llevado a otras propiedades hoteleras del Japón  a establecer áreas de silencio en sus establecimientos urbanos como una propuesta diferenciada de hospitalidad para la sociedad contemporánea. Para los viajeros de negocios estos espacios ofrecen la oportunidad de analizar situaciones complejas sin distracciones digitales tan frecuentes en el mundo actual y permiten que las ideas pueden fluir sin el bombardeo constante de notificaciones.

A pesar de la austeridad sonora, el hotel de Hakone ofrece un confort de cinco estrellas, centrado en la calidad de los textiles y la iluminación circadiana. Esta tendencia refleja un cambio profundo en los valores del viajero de 2026, que busca experiencias que sanen tanto el cuerpo como la mente.