Cuando un vuelo se retrasa y el aviso llega tarde al destino, el efecto alcanza a todo el sistema: puertas ocupadas, personal inactivo, tripulaciones fuera de horario y pasajeros sin conexión. Estos desajustes elevan los costos y presionan la capacidad operativa de aerolíneas y terminales, afirma SITA.

El problema no se limita a la logística, también tiene un impacto financiero. La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) estima que los retrasos relacionados con la gestión del tráfico aéreo solamente en Europa generaron pérdidas por 16 mil 100 millones de euros en la última década. Una parte relevante de ese monto proviene de decisiones que se toman sin información oportuna, lo que obliga a reaccionar cuando la interrupción ya se propagó.

En este contexto, la empresa tecnológica SITA lanzó una Interfaz de Programación de Aplicaciones (API) de notificación anticipada de retrasos de vuelos. La herramienta recopila datos de salida y calcula la duración prevista del trayecto para identificar variaciones en el horario. Si detecta un posible retraso, envía alertas automáticas a los aeropuertos de llegada, lo que permite a los equipos ajustar su operación con mayor margen.

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La plataforma entrega avisos en tiempo real a áreas clave como control de puertas, servicios en rampa, atención a pasajeros y coordinación de tripulaciones. Con esa información, se pueden reasignar posiciones, modificar turnos y reorganizar conexiones antes de que el avión aterrice. Esta anticipación reduce tiempos muertos y evita cambios de último momento que encarecen la operación.

La API de notificación anticipada de retrasos de vuelos cambia ese modelo al proporcionar señales más tempranas y fiables, de modo que las decisiones operativas se toman con tiempo, sin presión, y se reduce el impacto en los pasajeros, los costos y el rendimiento de la red de las aerolíneas.