La presencia masiva de esta macro alga, además de ensuciar las playas, también provoca olores desagradables que afectan la experiencia de turistas generando todo un desafío para la industria hotelera que, al igual que en años anteriores  y a costos importantes, implementa barreras de contención y sistemas de recolección que minimicen el daño.

El Gobierno, por su parte, también activa protocolos de vigilancia ambiental monitoreando el avance las algas y buscando soluciones efectivas como el procesamiento de las algas para convertirlas en biocombustible o materiales de construcción en acciones que para ser efectivas requieren una participación regional de países del Caribe.

Se recomienda a los turistas, consultar los reportes diarios de las playas antes de planificar sus actividades. Muchos hoteles están ofreciendo itinerarios alternativos hacia cenotes o zonas arqueológicas para compensar la imposibilidad de disfrutar del mar en ciertos días. 

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A pesar de esta amenaza, el interés por el Caribe como destino vacacional no ha disminuido drásticamente, pero el perfil del turista está cambiando hacia uno más informado y flexible. La tecnología de predicción se ha vuelto una herramienta indispensable para las agencias de viajes. La capacidad de adaptación de los destinos será determinante para salvar temporadas y seguir atrayendo a turistas.