Sin embargo, a pesar de las dificultades, el sector sigue adelante con nuevas rutas, ferias comerciales y alianzas internacionales destinadas a mantener el crecimiento del turismo mundial. El factor predominante  en este escenario es el conflicto en Medio Oriente que protagonizan Irán, Israel y Estados Unidos. El cierre del espacio aéreo y el desvío de vuelos en Oriente Medio han obligado a las aerolíneas de todo el mundo a modificar sus horarios y cancelar servicios.

Según estimaciones del Consejo Mundial de Viajes y Turismo el conflicto le está costando al sector turístico de Oriente Medio aproximadamente 600 millones de dólares diarios en pérdidas de gasto turístico, ya que las cancelaciones y las advertencias de viaje afectan a destinos clave en toda la región.

La crisis también está provocando aumentos en los precios del combustible y en los costos operativos, lo que obliga a las aerolíneas a reducir la capacidad y subir las tarifas a nivel mundial. Las rutas a Europa desde Australia y Asia se volvieron más largas y necesariamente cuestan más, ya que las aerolíneas evitan el espacio aéreo de Oriente Medio. El aumento de los precios del combustible para aviones, vinculado a la crisis, ha llevado a las aerolíneas de todo el mundo a incrementar las tarifas y reducir la capacidad, lo que supone uno de los impactos más significativos para la aviación desde la era de la pandemia.

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Pero no todo es pesimismo, a pesar de las tensiones geopolíticas, la industria turística mundial sigue centrada en la recuperación y en los eventos para establecer contactos y negocios. Se siguen programando eventos y grandes ferias que son fundamentales  para la recuperación de los flujos turísticos internacionales. También las aerolíneas siguen adelante con planes de expansión y crecimientos a pesar de estos inconvenientes mostrando una vez más la resiliencia del sector antes situaciones adversas y criticas como las actuales.