Para la década de 2010, sus aviones amarillos brillantes se habían convertido en sinónimo de boletos aéreos baratos. No era una aerolínea popular, pero era esencial. 

Esa era terminó abruptamente el 2 de mayo de 2026. Spirit suspendió todas sus operaciones cancelando vuelos en todo el país, dejando a miles de personas varadas y a más de 15.000 funcionarios sin empleo. El cierre está transformando la industria de la aviación y plantea interrogantes urgentes sobre la consolidación y el futuro de los vuelos de bajo costo pero sobre todo de las garantías que las líneas aéreas en general deben ofrecer ante casos como este.

 “Con gran pesar, Spirit Airlines ha iniciado el cese ordenado de sus operaciones el 2 de mayo de 2026, con efecto inmediato”, anunció la compañía en un comunicado en el que informa de la cancelación de todos sus vuelos y de su servicio de atención al cliente dejando atrás la posición de octava compañía aérea más grande de Estados Unidos conquistada en 2025.

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La compañía ya había sufrido un revés al bloquear un tribunal federal su fusión con otra aerolínea de bajo costo, JetBlue tras una investigación de la agencia antimonopolio estadounidense. Spirit Airlines mantenía sus vuelos  bajo la protección del Capítulo 11 de la ley de bancarrotas pero ha dejado de operar y liquidará su flota después de que fracasara un acuerdo de rescate gubernamental de 500 millones de dólares. 

La compañía ha indicado que el cierre se debe al "aumento repentino y sostenido de los precios del combustible en las últimas semanas", debido al conflicto en Oriente Medio, lo que no dejó a la empresa "otra alternativa que proceder a una liquidación ordenada de la compañía".