Algo que en el pasado solo significaba un pequeño aumento en determinados servicios, por ejemplo llevar una maleta adicional, se ha convertido en un verdadero generador de ingresos para las aerolíneas. Ahora los pasajeros deben pagar más por cosas como más espacios para las piernas, un refrigerio a bordo o simplemente elegir un asiento.

Popularizados por las aerolíneas de bajo costo hace más de 15 años y adoptados por los demás segmentos de la industria de la aviación desde entonces, los ingresos auxiliares desempeñan un papel cada vez más importante en la industria, ayudando a diversificar los ingresos y proteger a las empresas de las fluctuaciones en los precios de las tarifas, los costos del combustible y la competencia.

Las compañías low cost aprovechan estas políticas al ser las que ofrecen mayor variedad de servicios complementarios a sus pasajeros pero también las aerolíneas tradicionales buscan impulsar el cobro de servicios adicionales como forma de impulsar y generar más beneficios. Los ingresos son muy grandes y en algunos casos, vitales para la supervivencia de las aerolíneas.

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Otro de los puntos en los que incide el informe es en el auge de la presencia de tarifas básicas económicas, un sistema que ya aplicaba en las compañías low cost pero que cada vez toma más fuerza entre las aerolíneas tradicionales. La estrategia consiste en atraer a los consumidores desde el sitio web con tarifas bajísimas y luego ofrecer servicios complementarios como un equipaje de mano, embarque prioritario, asiento en las primeras filas, un check-in preferencial y otros cargos que elevan el costo del boleto considerablemente. Algunos de estos adicionales formaban parte de un boleto estándar en años anteriores.

Las aerolíneas señalan que esta diferenciación permite a los pasajeros saber exactamente qué servicios están pagando además de permitir a pasajeros seleccionar las opciones que más le importan.