La OACI advierte especialmente sobre las power banks y aconseja mantenerlas accesibles y vigiladas durante el vuelo, para facilitar una respuesta inmediata ante sobrecalentamiento, humo o fuego potencialmente peligroso. IATA calcula que el 44% de los pasajeros viaja con una power bank, mientras persisten importantes errores sobre cómo deben transportarse.

La Federal Aviation Administration (FAA) por su parte mantiene desde 2006 una base de incidentes con baterías de litio que incluye episodios de humo, fuego o calor extremo, aunque advierte de que no constituye un registro completo. IATA, también señala que el 45% cree erróneamente que puede facturarla. La recomendación es clara: estos dispositivos deben viajar protegidos y siempre en el equipaje de mano.

Los condicionamientos pueden variar según el país y las reglas de las aerolíneas. Bajo las reglas estadounidenses, una batería de hasta 100 Wh no requiere autorización; entre 100 y 160 Wh necesita aprobación de la aerolínea y se permiten como máximo dos repuestos, siempre en cabina. Los equipos que superen 160 Wh quedan fuera de la excepción ordinaria para pasajeros. IATA, en cambio, anticipa un máximo de 100 Wh en su orientación previa a las Regulaciones de Mercancías Peligrosas de 2027.

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Los dispositivos con batería instalada reciben un tratamiento diferente. Según la normativa estadounidense, un teléfono, portátil, cámara o dispositivo similar que cumpla con los requisitos puede transportarse en el equipaje facturado, pero debe estar completamente apagado (no en modo de suspensión ni hibernación) y protegido contra la activación accidental y los daños. La FAA recomienda llevarlo en cabina, ya que el dispositivo permanecerá accesible.

La distinción responde al riesgo de fuga térmica. Las pruebas de la FAA muestran que la protección contra incendios de las bodegas no detiene esa reacción, mientras que un incidente en cabina puede ser detectado y atendido. La guía para tripulaciones indica extinguir las llamas y enfriar inmediatamente las celdas con agua u otro líquido no inflamable. Los dispositivos dañados, hinchados o retirados del mercado no deben transportarse.