Nueva York celebró el domingo 1 de noviembre una edición especial de la TCS New York City Marathon, que este año conmemoró medio siglo desde la incorporación del recorrido que atraviesa los cinco distritos de la ciudad.
La competencia reunió a aproximadamente 60.000 corredores y convocó a unos dos millones de espectadores a lo largo de sus 42,2 kilómetros, consolidándose como uno de los eventos deportivos de mayor convocatoria internacional.
El circuito comenzó en Staten Island y continuó por Brooklyn, Queens, Manhattan y el Bronx, antes de regresar a Manhattan para finalizar en Central Park.
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A lo largo del trayecto, los participantes atravesaron cinco puentes y recorrieron algunos de los paisajes urbanos más representativos de Nueva York, en una experiencia que combina el desafío deportivo con la posibilidad de descubrir diferentes sectores de la ciudad.
De una carrera en Central Park a un evento internacional
La historia de la Maratón de Nueva York comenzó en 1970, cuando la primera edición reunió a apenas 55 corredores y alrededor de 100 espectadores.
En aquella oportunidad, el circuito consistía en algo más de cuatro vueltas alrededor de Central Park, muy lejos de la dimensión que alcanzaría durante las décadas siguientes.
El 24 de octubre de 1976 se inauguró el recorrido por los cinco distritos, coincidiendo con las celebraciones del bicentenario de la independencia de Estados Unidos.
La iniciativa buscaba conectar diferentes comunidades de Nueva York a través del deporte, en un período marcado por dificultades económicas y elevados niveles de desempleo.
Cincuenta años después, la competencia se ha transformado en un acontecimiento multitudinario que atrae a corredores y visitantes de numerosos países.
La edición de 2026 también destacó por su elevada participación, con cifras que la sitúan entre las maratones más multitudinarias del mundo.
Un atractivo para el turismo deportivo
Además de su importancia deportiva, la Maratón de Nueva York constituye un atractivo turístico que moviliza a corredores, acompañantes y espectadores internacionales.
La celebración genera oportunidades para diferentes segmentos de la actividad turística, incluidos el alojamiento, la gastronomía, el transporte y las experiencias vinculadas con el destino.
Su recorrido por los cinco distritos también permite mostrar una imagen de Nueva York que va más allá de sus principales atractivos turísticos, acercando a los visitantes a diferentes barrios y comunidades.
La competencia forma parte del circuito Abbott World Marathon Majors, que reúne a algunas de las maratones más reconocidas internacionalmente, junto con las pruebas de Berlín, Boston, Ciudad del Cabo, Chicago, Londres, Sídney y Tokio.
Con miles de voluntarios, una amplia participación internacional y millones de espectadores, la Maratón de Nueva York continúa siendo una referencia del turismo deportivo y uno de los acontecimientos más representativos del calendario anual de la ciudad.


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