La medida afecta a turistas extranjeros y residentes estadounidenses al plantear un aumento significativo del precio de acceso en algunos de los destinos bajo gestión federal más visitados bajo la gestión federal. La modificación responde a la necesidad de equilibrar el financiamiento y asegurar la conservación de las áreas naturales, según un comunicado del Departamento del Interior.

Los visitantes extranjeros pagarán una tarifa adicional de 100 dólares para ingresar a 11 parques nacionales seleccionados. Además, el pase anual costará 250 dólares para visitantes internacionales, mientras que los residentes estadounidenses mantendrán el precio actual de 80 dólares. 

Desde 2018, según datos de la U.S. Travel Association, los parques nacionales y monumentos estadounidenses han sido uno de los principales destinos para turistas foráneos y reciben millones de visitantes internacionales. El Gran Cañón, Yellowstone, Yosemite y Acadia figuran entre los parques que más turismo extranjero registran. Esta alta demanda y el incremento de personal y recursos presupuestarios en los últimos dos años llevaron a replantear el esquema tarifario. 

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Según las autoridades federales, los recursos extras ayudarán a solventar el mantenimiento de la infraestructura y las prioridades de conservación tras el impacto negativo de recientes cierres y recortes presupuestarios.

El ajuste tarifario busca “garantizar una distribución equitativa del costo de mantenimiento y trabajos de mejora de los parques entre quienes se benefician de la experiencia”. Los residentes estadounidenses ya financian el sistema a través de los impuestos federales, mientras que los visitantes internacionales contribuyen únicamente al pagar tarifas de acceso. El objetivo es que ambos grupos sostengan de manera más proporcional el presupuesto asignado para conservación, restauración de infraestructuras y atención al público. 

La misma disposición indica que en 2026 se limitarán las jornadas de acceso gratuito exclusivamente a residentes. Antes, tanto turistas internacionales como locales podían entrar sin coste durante los principales feriados nacionales. Con este ajuste, días emblemáticos como el Día de los Presidentes, el Día de la Independencia y el Día de los Veteranos quedarán reservados solo para ciudadanos y residentes de EE.UU., una modificación que pone el foco en el uso preferencial de los fondos públicos nacionales.