No es una tasa administrativa ni un pago, es una garantía que el país exige para asegurarse que la persona no exceda el tiempo autorizado de estadía, cumpla las condiciones de su visa y una vez finalizado el periodo permitido regrese a su país.

Estados Unidos amplió la lista de países cuyos solicitantes de visas B1 y B2 deberán pagar una fianza reembolsable de entre 5.000 y 15.000 dólares, una cantidad que será determinada en el momento de la entrevista con el solicitante de la visa. La medida entrará en vigencia a partir del 21 de enero y en ese listado ampliado están naciones como Argelia, Angola, Gabón, Nepal, Senegal, Zimbabue o Uganda.

El Departamento de Estado señaló que la disposición busca reforzar el control migratorio y ahora alcanza a 38 países con altos índices de sobreestadía, incluidos Venezuela, Cuba, Haití, República Dominicana y varias naciones de África y Asia. La fianza será definida por el funcionario consular durante la entrevista y no garantiza la aprobación del visado.  

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La fianza no garantiza la aprobación de la visa. Solo permite que el proceso continúe pero la aprobación final seguirá dependiendo del análisis consular y de los criterios habituales de elegibilidad. Si la visa es rechazada o si el pasajero durante su estadía en el país cumple correctamente  las condiciones de permanencia, la fianza será devuelta. El caso de incumplimientos, el gobierno estadounidense podrá retener total o parcialmente ese dinero. 

Como condición de la fianza, quienes hayan depositado la misma deben entrar y salir del país a través del aeropuerto internacional Washington Dulles, el John F. Kennedy de Nueva York o el Logan de Boston. No cumplir con ese requisito, según se advierte, podría resultar en la denegación de la entrada o provocar que la salida no quede debidamente registrada.