Con una clara participación familiar la estructura accionaria estará en manos de sus hijos con Humberto Roca (hijo) como figura central del proyecto que ya inició los trámites legales para la constitución de la sociedad anónima Neosur.
Con una carga simbólica ineludible con la desaparecida Aerosur en 2012, Roca vincula el cierre con una estrategia de persecución judicial durante el gobierno de Evo Morales, destinada a favorecer la consolidación de la estatal Boliviana de Aviación (BoA). Aerosur, a principios del presente siglo estuvo posicionada como la aerolínea más grande de Bolivia y fue la primera del país en operar aviones Boeing 747-300 y Boeing 747.400. Al momento del cierre, la compañía enfrentaba múltiples demandas judiciales que provocaron la inmovilización de sus aeronaves y restricciones operativas.
La inversión busca alinearse con el plan de reconstrucción económica del actual Gobierno. El cronograma iniciado con los trámites legales, continuará con los procesos de certificación, arrendamiento o compra de aeronaves, y la estructuración operativa con una estrategia centrada en reconstruir la conectividad aérea en Bolivia. El objetivo es “construir y unir”, una frase que resume el enfoque político-neutral que el empresario intenta transmitir para esta nueva etapa.
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