Con el nombre de JESTA (Japan Electronic System for Travel Authorization) este nuevo sistema entrará en vigor en abril de 2028, con el inicio del año fiscal. Inicialmente la medida estaba planteada para 2030, pero se ha adelantado. Hasta 2028 Japón mantendrá la entrada libre con pasaporte para estancias de hasta 90 días. 

Similar al ETA de Reino Unido o del ESTA de Estados Unidos, no se trata de un visado, sino una autorización electrónica para ingresar al país donde se deberán incluir los datos personales del viajero y número de pasaporte, motivo del viaje, dirección del alojamiento e itinerario previsto y, por último, declaración de antecedentes penales o problemas migratorios previos. 

Este  requisito será obligatorio para todos los ciudadanos de países que no necesiten visado. Las aerolíneas podrán denegar el embarque si el JESTA no se encuentra aprobado en el sistema de forma previa al viaje por vía 100% digital. 

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Aunque no se conoce todavía cuánto costará, se estima que el precio será de alrededor de 1.500 y 3.000 yenes o su equivalente en dólares o euros al momento del pago. Una vez aprobada, esta autorización tendrá validez durante varios años con permisos de múltiples entradas, aunque todavía no se cuenta con datos oficiales. 

El JESTA caducará al finalizar la validez del pasaporte, por lo que se deberá solicitar una nueva autorización para el nuevo pasaporte. Con esta medida, el país nipón se plantea como objetivo modernizar y digitalizar el control de sus fronteras, e impedir o limitar la entrada de “extranjeros indeseables”.