Por motivos de seguridad nacional, los visitantes deben facilitar el acceso a sus teléfonos móviles, portátiles o tablets a los oficiales de aduanas. No facilitar la clave se encuentra penado con multas de 100.000 dólares hongkoneses (aproximadamente 10.930 euros) y un año de prisión; ofrecer datos erróneos se castiga con sanciones de 500.000 dólares (54.650 euros) y tres años de cárcel.
La obligación afecta a residentes, visitantes y pasajeros en tránsito en el Aeropuerto Internacional de Hong Kong, independientemente de su nacionalidad. Además, el gobierno de Hong Kong podrá confiscar y retener, como prueba, cualquier dispositivo personal que considere vinculado a delitos contra la seguridad nacional.
El 76% del total de visitantes que llegaron a Hong Kong en 2025 provino de China continental, mientras que solo el 24% llegó desde otros mercados globales. Las autoridades de Hong Kong señalan que estas normas buscan asegurar que “las actividades que ponen en peligro la seguridad doméstica puedan prevenirse, reprimirse y castigarse de manera efectiva y, al mismo tiempo, los derechos e intereses legítimos de individuos y organizaciones estén adecuadamente protegidos.
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