“La inversión a largo plazo, las políticas gubernamentales de apoyo, infraestructura de primer nivel, un rico patrimonio cultural, una gastronomía diversa y una mayor accesibilidad internacional representada por la disminución de las barreras de entrada convertirán a China en uno de los casos de éxito turístico más destacados de la próxima década”, señaló la presidenta y directora ejecutiva del WTTC, Gloria Guevara.

China, reconocida como un país que envía millones de turistas al extranjero está cambiando esa imagen consolidándose en la actualidad como uno de los destinos turísticos más codiciados del mundo reposicionándose mediante profundas reformas de visados, infraestructura de primer nivel, facilidades digitales y una renovada apertura a los viajeros internacionales que hacen posible un ritmo de llegadas acelerado. China ya no es simplemente un mercado emisor para el turismo mundial, sino que está recuperando rápidamente su posición como uno de los principales destinos del mundo.

Viajar a China en la actualidad es mucho más fácil que años atrás. La entrada sin visado se ha ampliado a decenas de países. Los pasajeros en tránsito ahora pueden pasar bastante tiempo explorando muchas regiones sin necesidad de solicitar una visa tradicional. Los vuelos internacionales siguen aumentando, mientras que los trámites de inmigración se han vuelto más rápidos y ágiles. Las tarjetas bancarias extranjeras ahora se aceptan con mayor frecuencia a través de sistemas de pago digitales, la información multilingüe se ha extendido a los centros de transporte y atracciones turísticas, y los procedimientos de reembolso de impuestos se han simplificado solo por mencionar algunos cambios.

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Con una gran diversidad, en un solo viaje, los viajeros pueden recorrer la Gran Muralla, navegar entre los picos de piedra caliza de Guilin, admirar el futurista horizonte de Shanghái, pasear por las antiguas calles de Xi'an, explorar los santuarios de pandas gigantes de Chengdu y experimentar los espectaculares paisajes montañosos de Yunnan o Zhangjiajie. Cada provincia ofrece su propia historia, tradiciones e identidad sumando su rica tradición culinaria que combina culturas regionales que reflejan la geografía, el clima y la historia local.

Quizás el mayor atractivo de China sea su capacidad para combinar historia y modernidad. En un mismo día los visitantes pueden visitar un palacio imperial de siglos de antigüedad y viajar en un tren de alta velocidad que supera los 300 kilómetros por hora. Antiguos templos budistas se alzan junto a rascacielos futuristas. Sin competir entre sí, el pasado y el futuro de China coexisten. Ese contraste se ha convertido en uno de los mayores atractivos turísticos del país. Los aeropuertos modernos, la expansión de los sistemas de metro y los completos servicios aéreos nacionales permiten a los visitantes explorar destinos que antes se consideraban remotos.