Existirá una nueva forma de viajar con nueva tecnología y nuevas medidas de precaución. Serán nuevas formas que asumiremos y aceptaremos. ¿Acaso al viajar en un crucero, pre pandemia, no teníamos que utilizar alcohol en gel antes de ingresar a los comedores sin que a nadie le llamara la atención ni se preocupara por ello?

La gente volverá a viajar, no sabemos con precisión cuando ni como, pero lo hará, adaptándose a las nuevas normas que hoy parecen intimidantes y disuasivas. Se impondrán a los pasajeros nuevos requisitos que antes no existían como tapabocas al volar pero al poco tiempo eso se volverá normal y ocurrirá lo mismo que con la prohibición de subir líquidos al avión o sacarse los zapatos en un control de seguridad: nos adaptaremos y con el tiempo todos esos condicionamientos se volverán normales.

Nunca pensamos que algo como esto podría suceder en nuestras vidas y menos con la rapidez y facilidad de contagio que provocó la pandemia con consecuencias insólitas como el cierre de fronteras globales y miles de aviones sin poder volar pero nuestra capacidad de adaptación ha demostrado históricamente que podemos superar este mal momento.

Al final de esta pandemia aceptaremos las nuevas reglas, nos acostumbraremos a ellas en una acción que el ser humano ha realizado durante siglos pues es algo impuesto por su misma evolución. Con el tiempo suponemos que la crisis generada hoy día será olvidada, como ya ocurrió con hechos similares en el pasado y como consecuencia nos dejará solo cambios en nuestro comportamiento social y nuevas precauciones a tener en cuenta, no solo al momento de viajar.