La primera fase, que concluirá en pocas semanas, se enmarca en los retornos a las distintas rutas en estados brasileños, e incluye la adopción de cuidados como el uso obligatorio de máscaras y mediciones de temperatura. Estas medidas se complementan con protocolos sanitarios reforzados que acabarán en la tercera fase, todavía sin fecha de inicio pues depende de lograr una vacuna o de tratamientos efectivos de la enfermedad. Esta tercera fase incluye el proceso de retomar los vuelos internacionales, un trabajo que Kakinoff define como de “años”.

Los cambios también alterarán la rutina de los pasajeros que se inclinarán a valorizar más las soluciones que minimicen el contacto personal. El check-in por medio de celulares, hoy utilizado por el 75% de los pasajeros de la compañía ascenderá a más del 95%. También el despacho de equipajes, realizado hoy en forma manual mayoritariamente será automatizado. GOL actualmente no vende los asientos del medio, eso tampoco puede durar, asegura el ejecutivo.

Por efecto de la pandemia, GOL suspendió rutas, suspendió a una buena parte de sus 16.000 empleados e implementó medidas para evitar el contacto entre pasajeros y la tripulación, así como la suspensión del servicio a bordo y los televisores touch screen en los aviones. Estas medidas ayudaron a la compañía en alguna medida, pero no evitaron una caída del 97% en el número de pasajeros en el mes de abril con relación al año pasado, según ANAC, la agencia reguladora del sector

Kakinoff espera recuperar ya el año que viene en la mitad del primer semestre el nivel de demanda existente antes de la pandemia en los vuelos domésticos pero todo dependerá de la evolución del virus en el país. “Tenemos caja para aguantar la turbulencia”, asegura el ejecutivo quien no obstante negoció una línea de crédito con el Banco de Desarrollo BNDES. “Cuando esto termine, seremos especialistas en COVID, mientras tanto tenemos que luchar con lo imprevisible de la situación”, señaló.