El Aeropuerto londinense de Heathrow completó exitosamente el despliegue total de escáneres de tomografía computarizada (CT) en todos los controles de seguridad de sus cuatro terminales. Con esta medida, el principal hub europeo se convierte, según el propio aeródromo, en el mayor aeropuerto del mundo en operar esta tecnología en el 100% de sus carriles de seguridad.
Los nuevos escáneres utilizan imágenes tridimensionales de alta resolución, similares a las empleadas en entornos médicos, lo que permite a los operadores de seguridad analizar el contenido del equipaje sin necesidad de que el pasajero lo manipule. Esta capacidad elimina la exigencia de separar líquidos y dispositivos electrónicos, reduciendo tiempos de proceso y fricción operativa.
Heathrow se suma así a una tendencia global. Aeropuertos de referencia como Nueva York, Hong Kong y Dubái ya han comenzado a introducir esta tecnología, aunque en muchos casos de forma parcial o limitada a determinadas terminales o carriles.
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Uno de los efectos más relevantes de los escáneres CT es la posible eliminación de la restricción de líquidos de 100 mililitros. Según la regulación nacional aplicable, estos sistemas permiten transportar envases de hasta 2 litros en el equipaje de mano, lo que supone el principio del fin de una regla que dio origen a toda una industria de productos de tocador en formato miniatura.
Heathrow ha cifrado la inversión total del proyecto en aproximadamente 1.350 millones de dólares), una magnitud que refleja tanto la complejidad técnica del despliegue como su importancia estratégica.
Más allá de la experiencia del pasajero, la adopción total de escáneres CT tiene implicaciones operativas profundas: mayor capacidad de procesamiento, reducción de cuellos de botella en horas punta y una base tecnológica alineada con futuras exigencias regulatorias.


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