Esta iniciativa, conocida como Embarque +Seguro, utiliza tecnología de punta, permitiendo a los pasajeros acceder a áreas restringidas y abordar sin presentar documentos físicos. 

La medida, impulsada por el Ministerio de Puertos y Aeropuertos, busca cubrir la totalidad de los aeropuertos del país, con regulaciones finales y adopción gradual para mediados de 2026. El sistema se basa en el reconocimiento facial para la validación de identidad en tiempo real, lo que reduce los tiempos de procesamiento hasta en un 50% y ofrece una experiencia "sin contacto", mejorando la higiene y comodidad al eliminar la necesidad de documentos físicos en los filtros de seguridad y embarque.

Terminales como Viracopos, Congonhas y Santos Dumont ya han iniciado la implementación de estas soluciones tecnológicas operando con estándares de protección de datos, que requieren el consentimiento del pasajero. 

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No sólo el paso de pasaportes sino también los billetes de avión y el check in se harán con los datos biométricos de los pasajeros. El uso biométrico de información significa que el embarque no se lleva a cabo por un documento escrito en papel ni tampoco por un código QR descargado en un teléfono móvil sino por la cara del cliente, que previamente ha tenido que ser registrada. La medida supone una mayor eficiencia en la experiencia del aeropuerto, menos riesgos operativos y un ahora en los costos del orden del 25 al 30 por ciento.

Para utilizar las e-Gates automatizadas, el pasajero podrá elegir entre el flujo manual, que es el estándar actual, o el flujo biométrico. Para utilizar el flujo manual, el pasajero deberá seguir el proceso de identificación vigente en ambas áreas y colocar el código de barras de la tarjeta de embarque en papel o electrónica en el lector de tarjetas e-Gate. En cuanto al uso del flujo biométrico, cabe destacar que su adopción se producirá a lo largo de los próximos meses y los pasajeros sólo tendrán que optar por utilizar la biometría al realizar el check-in de su vuelo en la propia app de la aerolínea y seguir las instrucciones. El registro biométrico tiene una vigencia de hasta cinco años, sin necesidad de repetir el proceso para futuros vuelos.