La medida implica recargos adicionales de entre 35 y 125 euros según el destino (35 euros en vuelos nacionales, 60 euros en rutas a Canarias, Europa, Norte de África y Oriente Medio, y 125 euros en vuelos a América y Asia), responde según la compañía a problemas reales en los sistemas automáticos de gestión y clasificación de equipajes en los aeropuertos.

“Algunos bultos con forma irregular, flexible o no convencional pueden interferir en los sistemas automáticos de facturación y clasificación de equipajes de los aeropuertos. Este tipo de equipaje genera bloqueos en las cintas, incrementa las incidencias de mishandling y requiere manejo manual y tratamiento específico”, argumentan desde Iberia.

Para garantizar “la seguridad operativa y la fiabilidad del servicio”, estos equipajes se canalizan por mostradores de facturación especial. Según la aerolínea, este tratamiento diferenciado es una práctica habitual en el sector aéreo, especialmente en aeropuertos con alta automatización, y no supone la introducción de una restricción nueva, sino la puesta en marcha de prácticas operativas ya existentes en la red aeroportuaria.

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La OCU, por su parte, ha calificado la medida de “abusiva” y arbitraria”, argumentando que vulnera principios de proporcionalidad y lealtad comercial, ya que existen suplementos específicos para equipajes que superan medidas estándar o requieren manipulación especial (como esquís, tablas deportivas o bicicletas).

La organización también ha alertado sobre la posible confusión para los viajeros y la dificultad para comparar precios de forma efectiva, en un contexto de creciente fragmentación de tarifas en el transporte aéreo. La compañía recomienda a los pasajeros optar por equipajes con formas regulares y estructuras rígidas para evitar estos recargos adicionales.