Quedará prohibida toda la promoción y exposición publicitaria en espacios públicos urbanos de productos asociados a riesgos, tanto sanitarios como ambientales priorizando la protección climática y la salud pública sobre el interés comercial.

La medida, enfocada en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero a través del consumo, afecta a la publicidad de carne, combustibles fósiles, vuelos comerciales, cruceros y vehículos de gasolina.

Aunque la restricción afecta a otros segmentos, es en los vuelos comerciales y cruceros donde adquiere mayor dimensión y simbolismo pues la ciudad lleva años intentando equilibrar su éxito turístico con la sostenibilidad.

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Una sentencia del Tribunal de La Haya ratifica la potestad de los municipios para excluir legalmente la publicidad de sectores vinculados a los combustibles fósiles justificando la medida sosteniendo que no se puede incentivar el uso de medios de transporte contaminantes mientras fomentan zonas de bajas emisiones y transporte público sostenible dentro de la ciudad.

La prohibición incluye espacios públicos como vallas, marquesinas, paradas de autobús y estaciones de metro y aunque no limita la libertad de elección envía un mensaje directo especialmente a la industria turística internacional señalando que la promoción ilimitada de actividades fósiles en la ciudad europea ha llegado a su fin.

Ámsterdam no es pionera en este tipo de medidas, pues ya otras ciudades de Países Bajos adoptaron decisiones similares. Es el caso de Haarlem que, en 2022, se convirtió en la primera ciudad en restringir la publicidad de productos cárnicos. Desde entonces, otras siete ciudades neerlandesas han estudiado medidas similares, y Ámsterdam es ahora la tercera en aplicar la prohibición.