Sin embargo, la medida no ha desincentivando las visitas, con lo que en los días de más afluencia se siguen recibiendo hasta ochenta mil turistas, cuando en la ciudad apenas viven menos de sesenta mil. La ciudad ha empezado a debatir el aumento del precio de la entrada para los visitantes que no se alojan en la isla hasta los 50 euros, cinco veces más que lo que se puede pagar hoy.

Las cifras de este año indican que menos de la mitad de los turistas que pagaron por entrar en la ciudad reservaron con antelación para beneficiarse de la tarifa reducida de 5 euros. El alcalde de la ciudad ha solicitado autorización al Gobierno italiano para aplicar una tarifa de 50 € en los días más críticos. La medida busca desincentivar realmente las visitas, ya que las tarifas actuales de 5 € y 10 € no han reducido el turismo masivo. 

El actual sistema llamado Contributo di Accesso se aplica a los turistas de un solo día entre las 08:30 y las 16:00 horas. El sistema no tiene entradas ni taquillas físicas. El visitante debe pagar por Internet y en cualquier momento alguien de la municipalidad le puede pedir que muestre en su teléfono móvil el código QR del pago, que se entrega con el registro. Personal autorizado comprueba los códigos QR en puntos clave de la ciudad, como a la salida de la estación de tren de Santa Lucía. Los visitantes que no hayan pagado la tasa ni se hayan registrado como exentos se arriesgan a una multa de entre 50 y 300€.

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La iniciativa para aumentar la tasa cuenta con el respaldo de asociaciones del sector hotelero. El aumento de ingresos procedentes de la tasa para excursionistas podría revertir en beneficio de los residentes de Venecia. "Si esta recaudación aumenta, la invertiremos para compensar los costes que soportan ciudadanos y empresas por el turismo", señalan desde el Municipio. No tienen que pagar la tasa los residentes, las personas nacidas en Venecia que regresan a la ciudad, estudiantes y trabajadores, así como los turistas que tienen reserva en hoteles u otros alojamientos.