El gobierno italiano remarcó que los ciudadanos de la Unión Europea seguirán ingresando sin cambios en los procedimientos habituales y no implican una suspensión de la libre circulación dentro del espacio Schengen. 

La medida fue adoptada tras los sucesos de Ceuta, donde más de 60.000 migrantes entraron de forma irregular al enclave español desde el 30 de julio, con un saldo de  muchos 67 muertos. El Gobierno italiano justificó los controles en la protección de la seguridad nacional y precisó que solo en caso de anomalías o sospechas los pasajeros serán sometidos a verificaciones adicionales. 

Autoridades italianas afirmaron que la defensa de las fronteras exteriores de la Unión no es interés de una sola nación sino una responsabilidad compartida de Europa, y aseguró que se prestará especial atención para que los controles no impacten en los flujos turísticos. Este volumen inusual de ingresos generó preocupación en varios gobiernos europeos por lo que se considera una debilidad de frontera del acuerdo Schengen. 

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Suecia y Finlandia han solicitado que España sea temporalmente excluida del tratado Schengen debido al incremento sostenido de llegadas irregulares desde Marruecos y la presión que esto genera sobre la gestión fronteriza europea. La petición busca activar procedimientos excepcionales de supervisión y coordinación entre Estados miembros. Aunque no supone una ruptura definitiva, abre un debate sobre la capacidad operativa del espacio Schengen