El sector aéreo no muestra cancelaciones por las condiciones climáticas pero el excesivo calor afecta a las visitas y tours contratados, a los traslados y especialmente al turista urbano.

Francia registró el martes su día más caluroso de la historia provocando que la Torre Eiffel y el museo del Louvre restringieran sus horarios de visita y se alterarán los horarios escolares y de transporte con temperaturas máximas diurnas en algunos puntos de alrededor de 40 °C obligando a reprogramar diversas actividades.  Los días más calurosos registrados anteriormente en Francia se produjeron durante las olas de calor de agosto de 2003 y julio de 2019. El impacto en el sector ferroviario francés afecta a la cadena completa de movilidad. Las estaciones parisinas no son solo puntos de llegada; son nodos de distribución hacia hoteles, aeropuertos, excursiones, congresos y rutas interurbanas. Para los turistas significan demoras, conexiones perdidas o cambios de planes.

También en Gran Bretaña numerosas escuelas planearon cerrar o cerrar antes de lo previsto esta semana debido al calor, mientras que muchos servicios ferroviarios se redujeron para evitar problemas relacionados con el calor en las vías. Las máximas podrían alcanzar los 39 grados centígrados en Londres o el sur de Inglaterra. El martes, varias compañías ferroviarias británicas, incluido el tren exprés que presta servicio al aeropuerto de Londres Gatwick, anunciaron la cancelación o reducción de sus servicios. 

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En España, el servicio meteorológico nacional, emitió alertas rojas por temperaturas de 44 °C en el sur de Andalucía, así como avisos de que los termómetros podrían alcanzar los 40 °C en las regiones normalmente templadas de Cantabria y el País Vasco, a lo largo de la costa atlántica del norte del país.

En Alemania, se combinan en estos días calor y tormentas, un patrón especialmente incómodo para la movilidad que afecta a productos turísticos y eventos. En Italia las alertas rojas se han extendido a ciudades como Milán, Turín, Venecia, Bolonia, Florencia y Roma. En Roma, los turistas buscan alivio en fuentes y zonas de sombra; en Milán, la actividad urbana y eventos como la moda funcionan bajo calor intenso. Para operadores receptivos, la consecuencia práctica es inmediata: menos visitas al mediodía, más pausas, más espacios climatizados y mayor presión sobre guías.

En Bélgica, algunos trenes de hora punta fueron cancelados para limitar el riesgo de averías, en un contexto de temperaturas superiores a 30 grados y previsiones de seguir aumentando.

En el caso de la aviación comercial, por el momento no se ha informado de cancelaciones masivas en aeropuertos europeos a causa de la ola de calor. Sin embargo, el calor extremo puede reducir márgenes operativos: handling más exigente, más estrés en plataforma, mayor consumo de climatización, posibles demoras y pasajeros más vulnerables en colas o embarques. El transporte aéreo resiste, pero depende de accesos terrestres que no siempre responden igual.

Copernicus, la agencia meteorológica de la UE, señaló que, tanto en Europa como a nivel mundial, 2024 fue el año más caluroso registrado hasta la fecha, y el continente experimentó su segundo mayor número de días con "estrés térmico".

El cambio climático provocado por el ser humano está vinculado a fenómenos meteorológicos cada vez más extremos, y las proyecciones de la agencia climática de la ONU indican