Airlines for America y las principales aerolíneas estadounidenses entre ellas American Airlines, Delta Air Lines, United Airlines, Southwest Airlines, JetBlue Airways y Alaska Airlines instan al Congreso a resolver el estancamiento en la financiación federal afirmando que el actual cierre del gobierno está provocando colas de seguridad más largas, vuelos cancelados y un aumento de los costes operativos, al tiempo que socava la confianza en el sistema de aviación del país.

La industria aérea advirtió que el personal de seguridad aérea y los controladores de tráfico aéreo son esenciales para mantener el funcionamiento seguro y eficiente del sistema nacional del espacio aéreo y no deben convertirse en víctimas de las disputas presupuestarias políticas.

La crisis se origina a raíz de un cierre parcial del Gobierno Federal que afecta al Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, que supervisa la TSA. Según la ley federal, los agentes de la TSA son considerados personal esencial y deben seguir trabajando incluso cuando el gobierno no les abona el salario.  Unos 50.000 agentes de la TSA en todo el país han seguido inspeccionando a los pasajeros y el equipaje sin cobrar desde que comenzó el cierre.

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Como resultado, muchos agentes de la TSA han renunciado ocasionando cierres temporales en algunos carriles de seguridad en aeropuertos, capacidad de control reducida y mayores tiempos de espera en los puntos de control. Las largas colas de seguridad aumentan el riesgo de perder vuelos y conexiones, especialmente para los viajeros con itinerarios nacionales y periodos de conexión más cortos.

Las repercusiones operativas para las aerolíneas incluyen consumo adicional de combustible cuando los vuelos se retrasan en tierra; aumento de los costes de cambio de reserva y de los servicios a los pasajeros; interrupciones en la programación de la tripulación y posibles cancelaciones de vuelos si los retrasos se propagan por todo el sistema.

Los líderes de la industria instan al Congreso a que apruebe una legislación que garantice que el personal de seguridad aérea, incluidos los agentes de la TSA y los controladores de tráfico aéreo, reciban financiación automática durante los cierres del gobierno. Sin embargo, hasta que el Congreso resuelva la disputa sobre la financiación, los viajeros en todo Estados Unidos podrían seguir enfrentándose a colas más largas en los aeropuertos, interrupciones en los vuelos y una creciente incertidumbre en el sistema de transporte aéreo del país.