Desde agosto de 2026, todas las aeronaves de pasajeros de nueva fabricación destinadas al mercado estadounidense deben salir de fábrica con una barrera física secundaria instalada. Se trata de una capa adicional de protección —habitualmente una compuerta ligera— que se despliega cada vez que la puerta reforzada de la cabina se abre en vuelo, impidiendo el acceso no autorizado durante esos segundos de vulnerabilidad.

La medida es competencia de la Federal Aviation Administration (FAA), la autoridad de aviación civil de Estados Unidos. El organismo emitió la regla final en 2023, con una fecha de aplicación inicialmente prevista para agosto de 2025 que en 2025 se retrasó un año. Según las estimaciones del sector, más de 150 aviones nuevos saldrán ya equipados con la barrera antes de que termine 2026. Hasta llegar al momento de implementación, el recorrido ha sido largo.

La Air Line Pilots Association, el mayor sindicato de pilotos de Norteamérica, lleva abogando por esta medida desde los atentados del 11 de septiembre de 2001. «Las barreras secundarias en los aviones nuevos son la ley del país», afirmó el capitán Jason Ambrosi, presidente de la Asociación, quien subrayó que persiste una carencia de fondo: «A un cuarto de siglo del 11 de septiembre, ese es un hueco con el que no deberíamos convivir». El sindicato reclama que las aerolíneas no se limiten a las aeronaves nuevas, sino que equipen también la flota ya en servicio, que seguirá volando durante años sin esta protección.

Para leer las principales noticias turísticas de la semana, suscribite a nuestro newsletter de los viernes.

También a European Cockpit Association (ECA), que representa a los pilotos profesionales europeos, se ha sumado a la petición de sus homólogos norteamericanos para reforzar la seguridad de las cabinas de los aviones. El respaldo europeo eleva la presión sobre reguladores y operadores para que la barrera secundaria deje de ser una excepción y se convierta en un estándar de flota a ambos lados del Atlántico.