En Estados Unidos se considera que el sector requerirá 174.000 millones de dólares para 2029 destinados a renovaciones, nuevas construcciones y ampliaciones en terminales aéreas, en lo que será uno de los ciclos de renovación y modernización más importantes de los últimos años. También en Brasil, nuevas concesiones al sector privado y miles de millones de reales en recursos públicos y privados buscan mejorar la infraestructura y ampliar la capacidad de los aeropuertos del país. Ambos países comparten un mismo objetivo, prepararse para una demanda cada vez mayor.

Según IATA, se prevé que el tráfico aéreo mundial de pasajeros aumente a casi 9 billones de pasajeros kilometro para 2050, una cifra que supone más del doble del volumen actual de viajes aéreos.  La Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos viene realizando importantes inversiones en terminales, pistas de aterrizaje y seguridad en aeropuertos de ciudades como Atlanta, Denver, Los Ángeles y Nueva York. Una de las transformaciones más importantes tuvo lugar en el aeropuerto de LaGuardia, en el área metropolitana de Nueva York donde las antiguas terminales dieron paso a modernas instalaciones convirtiendo al aeropuerto en uno de los mejores del país. 

Mientras en Estados Unidos las inversiones provienen principalmente de fondos públicos, en  Brasil las inversiones en aeropuertos provienen principalmente del sector privado. Para el presente año, el gobierno anunció 21 aeropuertos en proceso de licitación. Por cada 1% de crecimiento en los niveles de ingresos o el PIB de un país, se produce un 2% en la demanda aeroportuaria. Se estima que Brasil recibirá en 2025, el doble de pasajeros que en la actualidad.

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