Entre las medidas previstas se incluyen multas de hasta 17,500 reales y, en los casos más graves, la suspensión del derecho a viajar en avión por períodos de entre seis y 12 meses, mediante la denominada “lista de no vuelo” (no-fly list). La iniciativa fortalece la seguridad de la aviación brasileña y posiciona a Brasil como uno de los países líderes de América Latina en la adopción de buenas prácticas internacionales, alineándose con modelos ya implementados en Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea.

Desde la ANAC señalan que los registros de este tipo de conductas inapropiadas crecieron un 66% en un año, pasando de 1,059 incidentes en 2024 a 1,764 en 2025. Además, durante el primer cuatrimestre de 2026, los episodios clasificados en la categoría 3 —que incluye agresiones físicas, amenazas e intimidaciones— aumentaron un 23% en comparación con el mismo período del año anterior. 

Las asociaciones internacionales de aviación igualmente han reiterado en numerosas oportunidades la necesidad de que los pasajeros que generen disturbios a bordo sean incorporados en una lista negra compartida entre aerolíneas para impedir que vuelvan a volar. La propuesta surge tras el aumento de incidentes que obligan a desviar vuelos y activar protocolos de seguridad poniendo en riesgo a tripulaciones y pasajeros, además de generar costos operativos significativos.

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También desde LATAM han señalado  que, mientras que en el resto del mundo el número de casos de pasajeros conflictivos disminuye, en Sudamérica creció en los últimos años por falta de una regulación adecuada. El Sindicato Brasilero de Aerolíneas (SNA) implementó un canal exclusivo para denunciar a pasajeros disruptivos. La intención es frenar las actitudes que ponen en riesgo la seguridad del transporte aéreo, así como la integridad física y psicológica del personal de las aerolíneas y de los pasajeros.  La acción recibió el apoyo del Sindicato de Tripulantes de Cabina de LATAM Airlines en Chile. El objetivo de crear conciencia sobre el problema y reafirmar que la violencia contra la tripulación de vuelo no puede normalizarse.

La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) define a los pasajeros conflictivos o insubordinados como aquellos viajeros que no respetan las normas de conducta a bordo de las aeronaves o que no siguen las instrucciones de la tripulación, representando una amenaza para la seguridad del vuelo y el orden a bordo de un avión.